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Escrito por Álvaro Satén y Condenado
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Coplas a la muerte de la novela española Recuerde el ama dormida, agite el sexo y despierte contemplando cómo se ganan la vida de los listos, más de siete, novelando.
Los unos porque no saben los otros por muy premiados con dineros, los unos porque lo lamen y ahora son promocionados los primeros.
Hay los que son curritancos pero se dejan mandar como peleles, que lo que diga Polanco siempre les hace triunfar en los papeles .
Hay las también escritoras que sólo son periodistas no muy buenas, y se vuelven muy señoras con nombre de novelistas y dan pena.
Los Marías y Almudenas, los Galas y hasta Monteros son legión, hay también algunos Tenas, Guelbenzus y otros Landeros del montón.
Recuerde el alma... Quizás quédese mejor dormida para siempre, que es mejor no recordar la mierda tan extendida del presente.
Álvaro Satén y Condenado |
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Escrito por Álvaro Satén y Condenado
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Anoche Anoche, cuando dormía, soñé, bendita ilusión, que cambiaba el gran Marías toda su adjetivación.
Y que ordenaba las frases como si fuese escritor. Incluso que conjugaba con bastante precisión.
¿Habrá, por fin, me decía, visto la cara de Dios? Sólo esto explicaría tan grata transformación.
Después soñé que soñaba y que Marías seguía, siguiendo su condición, escribiendo porquerías.
Álvaro Satén y Condenado |
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Escrito por Álvaro Satén y Condenado
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Críticos El ser crítico consiste en escribir cuatro páginas y en vender una novela a la editorial que paga. Esto lo saben muy bien los que cobran de Anagrama, los que cobran de Tusquets, los que cobran de Alfaguara, los que cobran de Planeta y los que cobran de Espasa. También hay otros que cobran y de quién cobran se callan. No existe crítica pues en esta mísera España, y son las editoriales las que opinan, porque pagan.
Álvaro Satén y Condenado |
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Escrito por Rodrigo de Triana
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Conferencia de Muñoz Molina -Boscán, tarde llegamos, ¿hay asiento? -Preguntad al conserje, Garcilaso. -¿Invitación? –Es que estamos de paso. -Pues entonces de pie, aquí, lo siento.
Como empezara a hablar aquel momento el de la cara de soldado raso, entrambos caballeros del Parnaso atendieron su hueco parlamento.
-Boscán, ¿cómo es posible que en España, un solo día se junte tanta gente para escuchar tamaña felipeta?
-Afilad, Garcilaso, la guadaña, preguntad por Madrid, que estoy demente, o andamos todavía por la Españeta.
Rodrigo de Triana |
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